Yo menstrúo, o mi primera experiencia y lo que aprendí a partir de esta.

Escribe: Deni Figueroa

La menstruación es el desprendimiento del endometrio, el cual se da una vez al mes una vez alcanzada la madurez sexual de la mujer, esta es la definición que nos enseñan a partir de quinto de primaria con el propósito de explicar los cambios que ocurrirán en nuestro cuerpo durante la adolescencia. Pero realmente, muy pocas veces se discute abiertamente cómo se vive el primer ciclo menstrual.

En mi caso, esta experiencia fue un tanto abrumadora. A los once años no se te ocurre que llegará un momento en el que irás al baño y ¡oh, sorpresa!, habrá sangre en tu ropa interior, así como tampoco esperas estar completamente sola en ese momento. Después del pánico inicial, sólo te queda tomar aire, salir del baño y correr a buscar una muda de ropa interior, hurgar entre las cosas de tu madre hasta que encuentras ese milagroso paquete de toallas sanitarias o, en su defecto, salir corriendo hasta la farmacia más cercana y enfrentarte a todo un aparador lleno de distintas marcas, tamaños y tipos de absorbencia con los que definitivamente no estás familiarizada.

Una vez superada esa prueba, en tiempo récord, regresas al baño y te dispones a colocar la toalla, rogando internamente por hacerlo bien, para después descubrir que se siente justo como volver a usar pañal, y que, probablemente habrá más de una mancha durante tu primer ciclo menstrual porque aún no sabes calcular cuándo es el momento indicado para cambiar de toalla o porque esta se movió y tú ni siquiera te diste cuenta. Puede que en esta primera menstruación se presenten los tan temidos cólicos, esas horribles contracciones de tus músculos abdominales, que te agotan física y psicológicamente porque, ¿cómo te preparas para esa sensación?

Probablemente también les pasó que, como a mí, las primeras veces que tuvieron que sacar una toalla sanitaria en público buscaron todas las formas de ocultarla para que nadie lo notara. Sin embargo, entre más te familiarizas con tu periodo y te vas deshaciendo de algunos prejuicios que se colaron en tu subconsciente te das cuenta de que es un proceso fisiológico completamente normal y que las mujeres a tu alrededor probablemente también experimentan o experimentaron, así que te abres a la posibilidad de hablar de tu menstruación con otras mujeres. Te das cuenta de que hay muchas formas de eliminar las molestias causadas por los cólicos y descubres alternativas más ecológicas que el uso de toallas sanitarias, como la copa menstrual o las toallas de tela. También aprendes que llevar un registro de tu ciclo menstrual puede ser un tanto tedioso, pero bastante útil, pues no sólo te ayuda a determinar la duración de tus periodos, sino que te ayuda a detectar cualquier cambio que ocurra y a poder recibir la atención ginecológica necesaria.

Con el tiempo uno aprende que la menstruación no es tan temible como muchos medios se encargan de replicar, pues este proceso te permite familiarizarte poco a poco con los cambios que experimenta tu cuerpo a lo largo de tu ciclo menstrual y que esta es un indicador de que tengo un cuerpo sano y trabajando.

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