Las muertes que a nadie preocupan

Escribe: Deni Figueroa

Si observamos las noticias actuales podremos percatarnos que la constante son as actualizaciones acerca del avance del coronavirus en México, las cifras que indican el número de infectados, de posibles contagiados y de muertes. Estas últimas son las que más aterrorizan a la población, al grado de causar una histeria colectiva, sin embargo, hay otras muertes que han pasado a segundo plano: los feminicidios.

El 8 y 9 de marzo fueron extremadamente mediatizados, en redes se leían notas sobre el impacto que había tenido el paro de mujeres y circulaban fotos de las marchas convocadas en diversos puntos del país, incluso medios internacionales habían dado cobertura a estos eventos. Nuestro descontento por fin se hacía visible. Sin embargo, cuando la atención mediática se centró en cubrir la propagación del COVID-19 a nivel nacional, inmediatamente se dejó de lado el tema de la violencia de género, la cual en los últimos años sólo ha aumentado exponencialmente en nuestro país.

Tan solo de enero a febrero del 2020 los feminicidios tuvieron un crecimiento de 24.7%, sumando un total de 188 víctimas. Siguiendo esta línea, los delitos de acoso y abuso sexual también han aumentado, a nivel nacional, los delitos sexuales durante el mes de febrero alcanzaron las cinco mil 239 carpetas de investigación iniciadas, llegando así a su máximo histórico desde 1997. Asimismo, se prevé que este marzo, ante la cuarentena, aumenten los casos de violencia física y sexual contra mujeres y niñas, ya que se verán obligadas a convivir más tiempo con sus agresores.

Si de algo ha servido el coronavirus ha sido para focalizar el miedo de la población y desviar la atención general. Hace dos días encontraron sin vida a otra mujer, una trabajadora de la UNAM, presuntamente asesinada por su propio hijo, cuyo cuerpo fue puesto en una maleta y abandonado en Coyoacán. Este es uno de los diez casos de feminicidio que ocurren a diario, de acuerdo con las estadísticas, sin embargo, ya nadie habla de esto. Los cuestionamientos hacia el presidente y otros funcionarios públicos giran en torno a las medidas sanitarias y la capacidad de nuestro sistema sanitario para dar contención al coronavirus, aterrados por un virus cuyo índice de mortalidad es inferior al 2% e ignorando que, en este país, es mucho más probable morir asesinada por el simple hecho de haber nacido mujer.

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